El Evangelio Cambia, por iniciativa del Pastor Javier Bertucci, Director General de la Organización, convocó a la población venezolana a un ayuno por Venezuela, el pasado sábado 5 de agosto, con la firme intención de pedir al cielo una intervención a favor de nuestra nación. Esta es la sexta vez, en lo que va de año, que se convoca a todos los venezolanos, sin diferencia alguna, a que juntos, en un mismo sentir oráramos a Dios, y depender solo de Él en medio de  cualquier adversidad. La  actividad se desarrolló en todo el territorio nacional y con la participación de 40 países más. Entretanto, en la sede de la Iglesia Maranatha Venezuela en Valencia, estado Carabobo, acudieron miles de personas para recibir una poderosa palabra e interceder por Venezuela.

 

De esta forma, se contó con la participación del apóstol Nahum Rosario, fundador del Ministerio Mundial Maranatha, quien impartió desde Panamá una poderosa palabra que animó a los presentes a mantener su mirada y confianza en Dios en medio de cualquier circunstancia, exponiendo que Dios escucha a sus hijos que claman a Él, de manera que, no nos dejará solos, sino que saldrá a nuestro encuentro para brindarnos el apoyo requerido. Por su parte, el apóstol Hugo López, pastor principal de la Iglesia Maranatha en Colombia, también tuvo su participación en este ayuno por Venezuela e instó a que la Iglesia de Cristo en este país, continuara haciendo la voluntad de Dios y ser esa voz que anuncia Sus planes para la nación.

 

Finalmente, el Pastor Bertucci se dirigió a todos los venezolanos a través del canal de YouTube de El Evangelio Cambia, para alentarles a mantener la esperanza y a seguir confiando en que los días de gloria que Dios ha prometido para este país, se acercan, en virtud de que Dios es fiel a su Palabra, por lo que, es necesario que en lugar de hablar sobre lo que está mal, debemos anunciar lo que Dios dice, para enfocarnos en Sus planes. Con firmeza reafirmó: “Aún tengo esperanza”.

 

En este sentido, los respectivos mensajes impartidos en la jornada por los apóstoles Nahum Rosario, Hugo López y Javier Bertucci, se encuentran disponibles en el canal de YouTube de El Evangelio Cambia, y el resumen en su respectiva pagina web.

 

“Dios reconoce a sus hijos que claman a Él”

Apóstol Nahúm Rosario

 

Dios tiene un solo propósito, bendecir a esta nación Venezuela.

 

1) Un país necesita una iglesia clamando a Dios.

Esto es lo que más le convine a Venezuela. Quizá no entendemos lo que sucede, pero debemos mantenernos clamando a Dios.

 

Los problemas de los países, son problemas de corazón, el cual es engañoso; no es un problema de colores. Por lo primero que debemos trabajar es por un cambio de corazón. Dios no ve consignas políticas en un país, sino las almas hambrientas y necesitadas. Él no puede bendecir el egoísmo, la violencia y la esclavitud; Él es un Dios de orden y de justicia. No hay otra solución; Dios tiene que cambiar el corazón de los gobernantes y de los gobernados hacia Él. ¡Clamemos para que Dios tome el corazón de los gobernantes! Dios quiere que los corazones se tornen hacia Él, que ya no miren a la derecha ni a la izquierda, sino que nuestra mirada esté puesta sólo en Él, ya que gobierna por encima de todos y desea el bienestar para todos los hombres.

 

Si algo le conviene a un país, es impulsar la moral cristiana; no impedirla. Porque el cristiano conoce a Jesús y no entra en la droga, el crimen o la violencia. ¡Venezuela y Panamá son herencia de Jesús!

 

2) Dios oye el clamor y se acuerda de Su pacto.

Tenemos un derecho legal de recibir ayuda de Dios, una vez que nos humillamos delante de Él. ¡Tenemos hambre de Dios! Los días de gloria requieren que pasemos por un proceso, pero tengan por seguro que Dios va a cumplir Su Palabra.

 

¡Dios va a mirar la causa del afligido y eventualmente va a tomar cartas en el asunto!

 

Salmos 42:12-14 “¿Por qué estoy abatido? ¿Por qué estoy tan turbado? En Dios pondré mi esperanza, no cesaré de alabarlo, ¡él es mi Dios salvador!”

 

Dios se acordó del pacto con Abraham y respondió al clamor. ¡Nosotros somos descendientes espirituales de Abraham! Dios no ha renunciado a su derecho sobre las naciones. No deben caer en la desesperanza sabiendo que tienen un Padre que se compadece de sus hijos. Dios oye a sus hijos y los reconoce.

 

Éxodo 4: 22-23 “Y dirás á Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir á mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir: he aquí yo voy á matar á tu hijo, tu primogénito.”

Dios reconoce a sus hijos y atiende al humilde.

 

Salmos 138:6 “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde…”

 

Las cosas no se van a poner mejor en el mundo, pero Dios va a levantar un remanente que entienda los tiempos de Dios. Como hijos de Dios, tenemos el derecho a proclamar la justicia, la bondad y la verdad de Dios.

 

2 Crónicas 16:9 “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.”

 

¡No podemos odiar! Porque Dios mira tu corazón.

 

¡Dios va a mostrar Su poder a favor de Venezuela!

 

Zacarías 2:8 “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.”

 

El que toca a uno de los que están en pacto con Dios, lo toca a Él.

 

Salmos 105: 12-14 “Cuando ellos eran pocos en número y forasteros en ella, y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo, no consintió que nadie los agraviara, y por causa de ellos castigó a los reyes. «No toquéis —dijo— a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.»”

 

Pudiéramos creer esta palabra:

Zacarías 2:5 “Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.”

Como consecuencia de toda esta situación viene una gloria mayor.

 

“Despertando la voz profética para una nación”

Apóstol Hugo López

 

No importa que lo que proclamemos vaya en contra de lo que estamos viendo. Porque la voz profética siempre es probada con el fuego, sin embargo Dios la va a cumplir. No podemos permitir que lo que un hombre de Dios dice para cambiar a un país se calle, desvíe o intimide por algunos que no entienden lo que se ha proclamado.

 

El primer profeta fue Dios, cuando viendo el desorden y el vacío del principio, proclamó y anunció luz y vida, y así fue. No hay nada que pueda detener lo que Dios proclama. Pero tenemos que entender que en la misma medida que Dios tiene un plan, Satanás tiene otro. Y si permitimos que él nos intimide, se va a robar el llamado. ¡No permitiremos que se robe esta nación!

 

Sin importar lo caótico, en el momento que el profeta de Dios recibe Su Palabra y se atreve a proclamarlo, es el momento donde Dios obra en una nación. Donde hay una verdadera palabra profética hay una trompeta; con ella, la gente se alborota. Hay trompetas para advertir, pero también hay para anunciar lo bueno que Dios va a hacer. ¡Una nueva unción y gracia para orar, interceder y clamar, vienen!

 

Si queremos una intervención del cielo, debemos recibir al hombre que Dios ha enviado.

 

¿Cuándo sabemos que un hombre habla de parte de Dios? Cuando la gente pone en duda lo que él ha dicho, en el momento más crucial en el que hay que creerlo. Dios no va a intervenir sin Su Iglesia. Dejen de clamar para que algo baje del cielo, y empiecen a proclamar lo que el cielo tiene para la Tierra.

 

Amós 3:8-10 “Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?”

 

Las personas que oran intensamente por este país, son las que rujen. No es lo que nos dicen, es lo que el cielo nos está anunciando. Que todos los hermanos de la iglesia se conviertan en esta voz profética, hablando en todo lugar que vienen días de gloria y propagando la esperanza. ¡Dios ha procesado este país y lo está preparando para un gran avivamiento! Que nada ni nadie te robe las fuerzas para dar a luz los acontecimientos que el cielo ha preparado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Proclamadores de esperanza”

Pastor Javier Bertucci

 

Sin duda alguna Dios tiene sus ojos sobre este país, al igual que muchas naciones del mundo. Nuestro Dios está atento a lo que pasa en esta nación, Él está cuidando mucho lo que está pasando. Tenemos que tomar una posición y si es verdad que estamos pasando una situación difícil como país, donde el país está dividido, si bien podríamos llamarle un juicio, tal vez, a veces somos el resultado de nuestras propias decisiones. No podemos atribuirle a Dios juicios que nosotros mismos nos hemos ganado. Sin embargo, no vamos a enfrascarnos en el tema de “si es un juicio o no”. Los venezolanos somos los encargados de definir qué es lo que estamos pasando, estamos en un punto donde podemos estar a la orilla de una guerra civil. En cuanto a la responsabilidad profética he decidido seguir siendo un propagador de esperanza. Si alguien lo sorprendió en este momento crítico, entonces no oró lo suficiente, porque los que oran no son sorprendidos, siempre están un paso adelante. He tomado la decisión de mantenerme en el medio, de esta manera puedo orar por ambos grupos y seguir siendo una voz. Podemos convertirnos en anunciadores de juicios, o podemos acudir a la gracia. O no dice su Biblia que acudamos al trono de la gracia para hallar oportuno socorro. Seguir patinando sobre lo que ya es, no nos llevará a ningún lado; pero, si decidimos ser propagadores de esperanza.

 

Isaías 61:1 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos…”.

 

Difícilmente alguien estará ungido sin el Espíritu Santo. Pero ¿para qué quiero estar lleno del Espíritu Santo? La razón por la cual Dios me unge es para proclamar las buenas nuevas. ¿Quién no sabe que la situación del país está mal? Antes de la ideología, más importante es la gente. Le conviene al pueblo venezolano ser cristiano de corazón, porque ya han probado ser todo lo demás. Estos colores sólo nos han llevado a una crítica situación de odio. Pero yo ando proclamando esperanza, y dentro de esta labor me siento profundamente satisfecho y poderosamente ungido.

 

Vengo con la autoridad y la unción que Dios me ha dado a anunciarle que aunque se vea mal, saldrá bien y que vienen días de gloria para este país.

 

Proclamar la esperanza debe venir de una vida, una vida que no ignora lo que pasa, porque oye y ve la situación que viven las personas, tiene usted que vivir anclado en esa decisión. O somos proclamadores de esperanza, o anunciamos una destrucción masiva. Este día es determinante para decidir si vamos a ser eco del desastre o la voz de la esperanza. Mientras proclamamos la esperanza van a abrirse las cárceles de los que están secos y perdieron su esperanza, para que puedan ellos mismos determinarse a salir.

 

Llegará el momento en el que Dios intervendrá en este país, metiendo su mano en la circunstancia por la cual pasamos. Debemos impedir que la cárcel de la desesperanza lo aprese. Y si eso ya te ocurrió, ¡hoy es el día de salir libre!

 

Lo que Dios va a hacer en este país será muy notable. Tal vez no a toda Latinoamérica le urge una intervención del cielo, pero en Venezuela sí; y en este país va a temblar el mundo espiritual cuando Dios intervenga y todos los países serán testigos de ello.

Lo que es, es; y lo que no es ¡lo esperamos! ¿Para qué seguir proclamando lo que ya es? ¡Proclama lo que quieres que sea! O seguimos siendo proclamadores de esperanza, o perdemos al país. ¡No vamos a perder el país! Decidimos convertirnos en proclamadores de esperanza porque estamos seguros de que no vamos a ser avergonzados; porque veremos cómo Dios nos saca de eta situación. ¡No me avergüenza decir lo que espero, porque lo que espero no me avergüenza! Si me diera vergüenza lo que viene, no lo anunciara; pero de ninguna manera me trae vergüenza, sino gloria.

 

La cárcel de la desesperanza está siempre abierta, para todo aquel que quiera encerrarse en la incredulidad. ¡No entre en esa cárcel! Y si entró ¡salga de ella! Mientras propago esperanza, los que me oyen salen de la cárcel de la desesperanza y mi esperanza se fortalece y se ancla cada vez más en mi corazón. Asegúrese de que la esperanza no cambie, sino que se mantenga estable, permanente y le haga cambiar a usted. Cuando permite que su esperanza se mantenga así de fuerte, usted va a recuperar su compostura de firmeza, y le hace decir: alguien se va, y no soy yo.

 

Lo que haya muerto, no va a permanecer muerto, ¡va a resucitar! ¡Es la esperanza! Lo que hoy se ve muerto en el país la esperanza va a resucitarlo. ¡Yo tengo fe, esperanza y seguridad!

 

Hechos 27:13-38

Cuando la gente no ve más opciones, ve hacia arriba, tal vez por eso hay tanta gente recibiendo a Jesús en este país. La razón por la cual Pablo estaba tan confiado era porque el ángel de Dios lo había visitado. Todo lo que va a ocurrir va a ocurrir conforme a lo que el ángel dijo. Mi seguridad no está en mi fuerza, mi seguridad está en lo que Dios dijo sobre este país.

 

Hebreros 6:17-20

Agarrarnos de la esperanza como una firme ancla o columna. Todos los que no han sido movidos por todo lo que hemos pasado, deben arraigarse fuertemente a la esperanza si no quieren serlo. Nuestros hermanos venezolanos querrán regresar a su país. Aunque tengamos que ser afligidos por un breve período de tiempo por circunstancias, la gloria que viene es mayor que cualquier otra que hayamos visto.

 

Seguiremos recorriendo este país repartiendo esperanza. Hoy más que nunca esta país lo necesita, al igual que la oración persistente de la iglesia por esta nación, para interceder a favor de su gente. ¡Hoy más que nunca necesitamos ayunar y creer! Sólo hay una forma de quebrar la escasez ¡y es dando!

Dando, esperaremos los días de gloria para este país.

 

Habacuc 2:3 “…aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”

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